¿Por qué hablamos del arquetipo de la Hechicera cuando hablamos de menopausia?

Cuando hablamos del ciclo femenino nos referimos a 4 arquetipos básicos que “gobiernan” nuestro ciclo. Éstos son: la Doncella, la Madre, la Hechicera (o Chamana) y la Anciana Bruja.

No me detendré aquí a hablar en detalle de cada uno de los arquetipos, simplemente pasaré rápidamente por cada uno de ellos para poder centrarme en el de la Hechicera, que es el que nos importa aquí.

Asociamos el arquetipo de la Anciana Bruja con la fase de la menstruación, con la luna nueva, con el invierno y con la época de la vida de la vejez. Es una fase de parar, de ir hacia a dentro de una misma y de conectar con el Todo, con la Naturaleza, con el mundo de lo oculto…

A continuación sigue la fase de la Doncella: es un momento de volver a “salir al mundo”, de ser activas; en esta fase gobierna la mente racional, la mente pensante; es fácil participar de este mundo lineal, pues nuestra mente es capaz de comprender racionalmente. La relacionamos con fase pre-ovulatoria, la luna creciente, la primavera y la época vital de la juventud.

Ahora aparece la fase de la Madre, la fase en que se da la ovulación; la relacionamos con la luna llena, el verano y la época vital de ser madre, de la madurez como mujer. En esta fase somos más empáticas, muy amorosas, nutridoras… nos encanta cuidar y compartir. Nuestra mente es más emocional, pero aún nos encontramos en el territorio de la mente consciente.

En cuanto aparece la fase de la Hechicera, ya entramos en el territorio de la mente subconsciente. ¿Qué significa esto? La mente subconsciente es una gran narradora de historias: le encanta crear y crear, ¡su poder fantasioso es ilimitado! Así que, en cuanto le damos material, ella crea historias disparatadas con todo lujo de detalles: paisajes, vestuario, olores, colores… ¡hasta le puede poner banda sonora!

A veces, en situaciones cotidianas, cuando nos sentimos heridas o dolidas por una actitud de alguien hacia nosotras, ponemos en marcha este mecanismo.

¿Alguna vez te has dado cuenta de la película que estabas montando en tu cabeza y de que no tenía nada que ver con la realidad?

En esta fase, nuestra mente subconsciente se hace protagonista de todo en nuestra vida; por eso, cualquier situación que vivamos podemos distorsionarla excepcionalmente. Esto no suele suceder en las otras fases: la Doncella no tiene tiempo para pararse a analizar los sentimientos o las intenciones, ¡está demasiado ocupada haciendo cosas! Además, su autoestima está en un buen nivel. La Madre también tiene un buen nivel de autoestima, además de que es muy empática y compasiva y puede comprender los estados de ánimo de los demás. La Anciana Bruja vive en su mundo de magia, lo que sucede en este mundo no le preocupa mucho, la verdad… Así pues, sólo nos queda la Hechicera para vivir las situaciones desde este punto de vista susceptible a veces…

Pero ¿qué es lo que nos está queriendo decir esta mente subconsciente? Si observamos atentamente, estos “ataques” de susceptibilidad no están más que dándonos pistas sobre dónde deberíamos poner nuestra atención y darnos amor, cariño y compasión a nosotras mismas y no esperarlo de los demás. Por ejemplo, si siento que “X” no me quiere lo suficiente, mejor me pregunto si YO me quiero lo suficiente. Si alguien me dice que no estoy atenta a tal o cual situación, es bueno que me pregunte si estoy siendo atenta conmigo misma…

Los conflictos o situaciones difíciles que nos trae la Hechicera son auténticas y honestas invitaciones a que miremos esas partes oscuras dentro de nosotras, es decir, que llevemos la luz a lugares internos donde no estamos poniendo el suficiente

Como en el cuento de Blancanieves, en el que la Madrastra representa este arquetipo de la Hechicera, debemos mirarnos al espejo y decirnos que somos las más bellas, y ver a qué áreas de nuestra vida no le estamos prestando atención, no estamos mirándonos al espejo, o sea, no estamos ocupándonos de nuestras necesidades, sino que, probablemente, estemos más ocupadas atendiendo las necesidades de las personas que nos rodean que, a menudo, dan por hecho que ya lo haremos nosotras.

Cuando conectamos con la Hechicera, Ella nos nutre con su poderosa magia

Muchas mujeres han pasado toda una vida viviendo por y para los demás: para sus hijos, sus parejas, su familia en general… Nos han enseñado que tenemos que ser serviciales, estar disponibles la mayor parte del tiempo. Hay un número importante de mujeres que llega a esta edad sin haber vivido una vida “propia”, y en este momento de sus vidas aparece esta necesidad de “mandar a paseo” a los demás: ya no pueden más con la sensación de tener que estar disponibles para todo y para todos. Muchas sienten que están más “enfadonas”, menos tolerantes… pero no es más que la Hechicera reclamando su territorio propio, su auténtica esencia salvaje, su verdadera naturaleza de mujer independiente, libre y conectada con su propia magia.

¡Es el momento de ser autosuficientes!

Cuando conectamos con la Hechicera, Ella nos nutre con su poderosa magia, con algunos superpoderes que están latentes en cada una de nosotras y que están pugnando por salir. Cuanto más espacio le demos a esta poderosa Mujer Salvaje que todas llevamos dentro, más equilibrio y harmonía habrá en nuestra vida: todas tenemos el derecho a ocupar nuestro espacio propio único e individual y nadie más que nosotras mismas puede ocuparlo: ni pareja, ni hijos, ni familia.

Busquemos nuestro rincón en nuestro bosque interno para salir al encuentro de nuestra Hechicera y ella nos regalará algo único: nuestra magia verdadera y auténtica. Entonces estaremos en paz.

Cuanto más espacio le demos a esta poderosa Mujer Salvaje que todas llevamos dentro, más equilibrio y harmonía habrá en nuestra vida.

mercè cando

Mercè Cando

Terapeuta holística especializada en energía femenina, sacerdotisa, chamana y astróloga

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